
OH SI, el gran fiasco del DISEÑO.
Desde cuando uno se transforma en diseñador para formar parte de un selecto grupo élite? Ah, no. Yo romántica como siempre, creía que tan sólo era por amor al arte...
A un mes de haber visitado la mítica Fábrica, no deja de rondar en mi cabeza la idea de tener que vender el alma al diablo para escalar dentro del universo TOP del diseño. O será que esto que vimos es tan sólo un vistazo de una porción de dicho mundo?
A propósito de la imagen que acompaña este texto (una triste aplicacion de técnicas de putoshop) podría decir que es diseño. Por qué no? Engañemos a la gente armando un mural de 1 x 1 pegando fotos del primer pañal usado del bebé y la entrada al Gran Rex de Casi Ángeles, como para ponerle algo de onda. O utilizemos la imagen de un gran artista pop como estampa en una remera semidescocida y considerémosnos transgresores. NO A LA COPIA, SI A LA INSPIRACIÓN.
Sin base ni argumentos, sólo expreso mi pesar por la idea que tengo acerca del ingreso al mundo del diseño. Por supuesto no pongo en tela de juicio mi capacidad, dado que ni terminé mi primer año de estudio. Pero nada me impide juzgar; y al juzgar veo que el camino es arduo y, muchas veces, que quien llega a una cima no se merece tanto el puesto como el compañero de la mesa de enfrente, como ya mencioné antes, que hace trabajos ya por sobre la capacidad de la raza humana (futura competencia).
EN FIN, si para ser diseñadores tenemos que expresarlo mediante nuestro físico, ya sea vistiendonos con un combo de maestra jardinera + bohemio francés + revival de madonna dácada del 80, tener algún corte de pelo pseudo-andrógino y simular bailar al ritmo de una música compuesta por ruidos de la puerta de la heladera cerrándose y el microondas anunciando el fin del ciclo, PASO. No es que no respete la libre expresión; todo lo contrario. Pero el look debe tener sus fundamentos. Y si yo me la voy a pasar en frente de la computadora para laburar, más vale que elija un jogging porque sino mi disfraz de Marta Minujín en los confines de mi búnker suena algo incómodo.
Doy mi voto: SÍ AL ARTE, NO AL CARETEO. Con el arte no se jode.





