
Nuevamente nos encontramos frente a la injusticia, hecho ya cotidiano en nuestro querido país. Tanto, que muy a menudo lo pasamos por alto o peor aún, LO TOMAMOS COMO LA REALIDAD DE HOY EN DÍA.
Habiendo estado presente y ser partícipe de la marcha del 3 de Septiembre de varias Facultades de la UBA, me permitió ver no tan sólo la magnitud del hecho sino también cómo se transforma la gente cuando -como se dice hoy en día, aparentemente- le tocan el culo.
Nunca fui amante de las marchas, de hecho confieso que mi participación fue en gran parte provocada por la intriga; de qué se trata esto? cómo se hace esto? habrá mucha más gente? y en un menor porcentaje (sí, menor) por el reclamo en sí.
Es increíble la adrenalina que comienza a fluir por el cuerpo cuando uno se encuentra envuelto en una masa de gente a los gritos, a los bombos, con banderas y cortando las calles de la Ciudad de Buenos Aires, cual dueños. Nunca va a faltar algún vándalo, aunque sorpresivamente -y a mi gran aprecio- se trató de gente civilizada. Por supuesto, el graffiti en propiedad privada es inevitable. Yo no apruebo esa moción: si bien hay que comunicar lo que está pasando (no sólo porque los medios parecen pasarlo por alto; es más rendidora una noticia del nacimiento de pandas en el zoo) no comparto el hecho de "estencilear" vidrieras de comercios ni puertas de edificios. Se -supone- que esa gente paga sus impuestos, los cuales son los que nutren el presupuesto de nuestra Facultad y de muchas otras. Y acá desembocamos en el verdadero tema: qué pasa con toda esa plata? dónde se va? De primera mano asumimos que al bolsillo de algún Señor Político, a las vacaciones de alguna Señora Senadora o a los choripanes del ejército privado que se armó nuestro Gobierno.
Cuánta impotencia me provocó escuchar en la televisión, una noche después, no sólo que nadie había informado el hecho, sino que el querido Jefe de Gobierno Macri anunció que destinaría la módica suma de $ 1500 millones de pesos a la subvención de la educación P R I V A D A, entre otras cosas. Y yo que tenía vistas positivas de su asunción al Gobierno...
MAURICIO, ESO NO ES PRO.
Así que en los que uno deposita su confianza, en cualquier momento dan vuelta la moneda
-literalmente.
Quién se comió el presupuesto de la FADU, no lo sabemos. Quién se comió el garrón, SÍ. Nosotros, nuestros profesores y el futuro, que lo irá digiriendo de a poco. Porque lamento comunicar que mis vistas no son positivas; hay mucho negocio entrelazado y nadie va a querer relegar su porción de la torta. Es que es una torta muy suculenta...
Y qué mejor para el Gobierno de Cristina Maravilla que la UBA se caiga a pedazos? Mejor, sí, mejor; así tendrá un mayor ejército de iletrados y un par de sobresalientes que les asigne hacer guardia en la puerta de Louis Vuitton las 24 horas.
Espero que el ánimo y la esperanza entre el cuerpo estudiantil perdure, como el arte que se tatuó en las calles la noche del 3 de Septiembre. Y que los profesores no bajen los brazos, porque sin ellos no somos nada. No seremos nada. Que las banderas vuelvan a alzarse nuevamente, no sólo porque nos gusta el ruido sino porque lo creemos justo. Y el que quiera hacer política, que se vaya a otro lado. Guardate la bandera del Partido Obrero, porque yo no soy de ningún partido, soy de la UBA, SOY DE LA FADU, Y ÉSE ES MI PARTIDO.
He dicho.





